Es como olvidarse de ello mientras lo haces. Perderse en un millón de letras tratando encontrarles el significado, y una vez que consigues distinguir una palabra que conoces… levantas los ojos y te encuentras con que todo ha cambiado pero no encuentras su retorno.
Color tan profundo que nunca será tuyo, brillo inconfundible por más que trates de ocultar. Noches incómodas solo por conseguir un aliento, noches de olvido con tal de no saber quién es.
Ilusionarte y creer sin duda en aquello que se rompió en un segundo, tras el cual, todo dejó de estar quieto. Llegó la guerra, las sonrisas se borraron y la ilusión se volvió quebradiza. Pero aun así sigue siendo tan fuerte que parece posible por un instante.
No quiero rodear más círculos solo para observarte. No quiero más canciones de amor que hablen de ti y de mí, quiero quedarme sólo con aquellas en las que no acabo contigo, por si por algún casual fuera posible encontrarte dónde me perdí.
La verdad es que te perdí sin saberlo, pero tal vez me equivoqué de dirección. Jamás te enviaré palabras bonitas cuando llegues a casa, ni te esperaré en tu puerta para cruzarnos, no querré tenerte cerca, si no me das algo a cambio.
No quiero que me abraces fuerte si no eres tú el que viene por detrás. No quiero comer cerca de ti por si me muero de hambre. No quiero hacer nada si tú no vienes a por mí.
Lo has hecho bien, has calado hondo sin raspar si quiera, pero aún te queda mucho. La superficie no es nada comparado con todo lo que hay tras ella, pero no te dejaré entrar tan hondo, no dejaré que toques lo que más quiero, porque si algo has de saber es que jamás te querré tanto como me quiero yo.
Puedes hacer mucho daño, puedes hundir, puedes deprimir, pero jamás llegarás hasta mi corazón, pues ni siquiera yo he podido.
Si eres capaz de llegar yo te doy mi vida, pero dudo mucho que quieras y seas lo suficientemente fuerte para ello. Aunque puede ser que tengas lo que hace falta...
Desgraciadamente te agradeceré cada regreso, aunque luego vuelvas a marcharte sin adiós a por la sonrisa de otra; aunque yo no esté contigo en alma, aunque ninguno quiera verse.
Demasiadas palabras para ti y aun así me faltan y no sé de dónde cogerlas. No sé cómo se escriben, ni si quiera las conozco, pero puedo sentirlas hondo.