Siempre tratamos de expresar nuestros sentimientos, tratamos de ser nosotros, intentamos ser amados, pero siempre fallamos en lo mismo: No abrimos nuestro corazón porque no sabemos sufrir.
Estoy aquí hablando contigo y tengo miedo, me dices cosas bonitas y tengo miedo. Lo tengo porque un día esto puede acabarse. Un día de estos todo lo que somos puede quedarse en nada.
Siempre nos dicen que vivamos el momento, que no pensemos en el futuro. Tienen razón deberíamos disfrutar de lo que tenemos en el momento, pero no lo hacemos porque queremos preservarlo para siempre.
Necesitamos tener la seguridad de que esa persona va a estar ahí siempre. Nos torturamos y nos hacemos daño pensando en algo que no ha llegado y que puede que nunca llegue.
...se dice si se sabe que luego va a hacer daño.
Unos segundos de placer no son nada
si los comparamos con todo
el tiempo que perdemos por culpa de lo dicho.
Pero esos malditos segundos merecen la pena.
¿Por qué somos tan extraños? Cuando la persona especial nos dice algo bonito, algo hermoso que entra directo al corazón, éste se para, sientes como si tu sangre desapareciera y luego vuelve de golpe dándote sacudidas de placer, saltas, gritas, cierras los ojos con fuerza. No sabes que hacer, pero ese nerviosismo y esa ansiada sensación desaparecen con tal rapidez y dejan tal huellaque tienes miedo de volver a hablar con esa persona.
Sinceramente pienso que eso es así, porque la vida está celosa, ella está sola. Nosotros nos creemos sus mentiras, y sufrimos por algo que no debería hacernos daño.
Es sólo cuando nos enfrentamos a ella (cuando le decimos que no hay nada que temer porque confiamos en esa persona especial) cuando podemos vivir y tener sacudidas durante el resto de nuestras vidas.
¿Pero existe alguien tan fuerte como para hacer eso? Yo aún no he visto a nadie capaz de tal hazaña.